Existe en el imaginario social la representación del sexo de reconciliación como espectacular, súper pasional.
Hoy, yo, lo confirmo fehacientemente.
Anoche quedaron dos cuerpos desnudos y exhaustos.
También, dos almas felices.
Al terminar, él: acariciándole la espalda desnuda, ella: dormida y apoyada en su hombro.
Si existe la felicidad, lo de anoche se le pareció mucho.
¿Que esperamos después del sexo pasional, carnal?
A tu pregunta:
ResponderEliminar¿Que esperamos después del sexo pasional, carnal?
Después de la excelente exposición que has realizado, solo se me ocurre responder (medio en duda)
¿Quizás tenemos que esperar otra pelea para tener otra satisfactoria reconciliación?
Yo manejo otra teoría (que no pretendo sea verdadera, solo hipotética)
Cuando uno pelea y se distancia, empieza a sentir la necesidad y la falta del ser amado que se alejó y crece el hambre por tenerlo nuevamente y cuando la reconciliación llega, se convierte en el manjar de un hambriento al que hasta el pan duro le sabe a gloria.
Es probable que me equivoque, pero me paso tantas veces (sin querer asegurar que lo mismo le pasa a todos) pero creí por hambre que comía un manjar, cuando sólo era más de lo mismo.
Y cuando aprendí a comer en paz, con serenidad, sin la angustia del apetito atrasado, supe entonces mirar detalles, paladear sabores, palpar texturas, percibir aromas, que nunca antes conocí. Aprendí (y fue con el tiempo) que la mejor comida no es la del hambriento, sino la del gourmet, de ese que disfruta los platos más exquisitos, de esos que toman su tiempo, que cuestan esfuerzo, que requieren talento, y son tan costosos que solo pocos están dispuestos a pagar su precio.
Sólo se puede comer de ese increíble sexo de gourmet, pagando (si se permite la palabra) con amor, pero no el romance de una noche, sino del amor verdadero.
(Todo lo arriba escrito fue en buena onda, sin el menor deseo de molestar)
¡Saludos!