martes, 23 de noviembre de 2010

Encuentro I

Nos encontramos en una esquina, no quería que me pase a buscar por casa. Yo estaba de punta en blanco: musculosa coral, pollera floreada a la cintura, sandalias y bandolera de cuero negra cruzada, manos divinas, pelo bien lacio, accesorios…
Llego y no lo veo, le mando un mensaje: “ya llegue, ¿vos?”
Me llama que estaba esperando en otra esquina, me dice que no me mueva que va para donde estoy yo.
Lo veo de lejos, estaciona el autito cruzando la calle, se baja y me saluda para que cruce.
Está tan lindo…
Tiene el pelito corto (se ve que fue de nuevo a la peluquería), zapatillas nuevas, remera negra nueva, parece que se preparó tanto como yo… me da una ternura que me achica un poquito el corazón…
Nos miramos, nerviosos, sonreímos con una media sonrisa y nos abrazamos, un rato largo, nos separamos y nos damos un beso, no un beso guauuuuuuu apasionado, sino un beso cortito, esperado, de esos que cierran los abrazos tiernos. Un beso que dice “te quiero”. Un beso sin deseo. Un beso entre dos personas que se conocen y se cuidan. ¿Quería yo ese beso? ¿O estaba esperando un beso de amor, ese que te confirma todo, que te dice que es “para siempre”?

1 comentario:

  1. Uy, no, en más de una parte nooo!!! :P
    ¿Qué pasó? ¿Cómo siguió? ¿En qué quedaron?
    No te cuestiones tanto, bastante que se dieron un beso, supuestamente no son pareja y se juntaron a charlar, así que besarse ya de por sí cambia las cosas. Yo creo que el beso fue así, como lo describís, porque de los dos lados había cautela y ninguno se animó a lanzarse a todo...

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